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Hace aproximadamente
1.300 años, durante el siglo VII,
la península de Corea estuvo dividida en tres reinos: Silla,
Koguryo y Baek Je. Silla el más pequeño de estos
reinos, estuvo constantemente invadida y acosada por sus dos vecinos
más poderosos del norte y del oeste.
Durante el reinado
de Chin Heung, el vigésimo cuarto
Rey de Silla, los jóvenes aristócratas y la clase
guerrera, formaron una elite de cuerpo oficial llamado Hwa Rang
Do. Este cuerpo guerrero, además de la práctica
de lanza, arco, espada y gancho, también se entrenaba
en las disciplinas físicas, mentales y variadas formas
de lucha con pies y manos. Para fortalecer sus cuerpos escalaban
escarpadas montañas y nadaban ríos turbulentos
en los meses mas fríos. De esta manera se impulsaron sin
piedad a prepararse para la tarea de defender su patria. Para
guiarse y dar principios a su caballerosidad, incorporaron un
Código de cinco puntos sobre su conducta, reglamentado
por el monje budista más grande por su erudición,
Won Kang:
Sed leal a tu Rey
Sed obediente con tus padres
Sed honorable con tus amigos
Nunca retrocedáis
en la batalla
- Haz muerte justa
(si debéis matar, hazlo con justicia)
Los Hwa Rang Do se hicieron conocidos en la península
por su coraje y destreza en la lucha, ganando el respeto de
sus adversarios más grandes. La fuerza la derivaban
del respeto hacia el Código, que les impedía
lograr trofeos por las hazañas. Muchos de estos bravos
luchadores murieron en los campos de batalla en el umbral de
su juventud, tan jóvenes como de 14 ó 15 años
de edad. Sin embargo, a través de sus proezas inspiraron
a la gente de Silla, a elevarse y unirse. Por las victorias
de Silla, la península de Corea se unió por
vez primera en su historia. Hay mucha evidencia
histórica que documenta la existencia de una forma de lucha de pies y manos durante este período,
tanto en Silla como en Koguryo. Algunas posturas se asemejan
a las del Taek Kyon y al Jujitsu. |
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